Podrías hacerlo, pero no es recomendable. En primer lugar, la mayoría de los ISP tienen cláusulas que no te permiten usar tu conexión a Internet para el alojamiento web; si lo haces, tu cuenta se cancelará. En segundo lugar, piensa en los dolores de cabeza que puede ocasionarte: asegurarte de que tu sistema es seguro para que nadie pueda hackearlo, tener tu computadora encendida las 24 horas del día, los 7 días de la semana y otros problemas similares. En tercer lugar, piensa en el rendimiento. La mayoría de los buenos proveedores de alojamiento web utilizan servidores potentes con mucha RAM y discos duros de alto rendimiento. Además, tienen múltiples conexiones a Internet a velocidades mucho más altas que las que puede proporcionar el servicio de cable o DSL residencial. Por último, están todos los problemas de soporte. Si algo sale mal, será tu trabajo arreglarlo; no tendrás un profesional para corregir el problema.
